Yahuah Dabar

La Rebelión de los Vigilantes y la Corrupción de la Tierra

La Rebelión de los Vigilantes y la Corrupción de la Tierra

Cuando los vigilantes del cielo quebrantaron su propósito y nació la corrupción global

En el Capítulo 2 de El Origen del Mal, se revela uno de los eventos más silenciados de la historia bíblica: la rebelión de los ángeles Vigilantes. Enviados originalmente para instruir a la humanidad en justicia y rectitud, estos seres celestiales quebrantaron el mandato de Yahuah al jurar en el monte Hermón engendrar descendencia con las hijas de los hombres. Este capítulo expone el pacto de rebelión, el nacimiento de los nefelinos y la expansión sin precedentes de la corrupción sobre la tierra. A través de Enoc y Jubileos, se documenta el origen de los espíritus malignos, la violencia extrema, la hibridación de la creación y el clamor de la tierra delante de Yahuah. También se presenta el papel de Enoc como testigo y mensajero del juicio divino, estableciendo que no hubo perdón para los Vigilantes ni para su descendencia. Este estudio sienta las bases para comprender el diluvio y el juicio venidero.

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(Cuando los hijos del cielo descendieron y sembraron maldad entre los hombres.)

2.1 Los ángeles Vigilantes
(Los emisarios celestiales enviados a instruir al hombre).

Los ángeles Vigilantes fueron enviados en los tiempos de Yarad como embajadores celestiales para enseñar las leyes de Êlôhîym a la humanidad.

Yôbêl (Jubileos) Capítulo 4: Versículo 15: En el segundo septenario del décimo jubileo, Mahălalêl tomó para sí a una mujer, Diynâh, hija de Barakîêl, hija del hermano de su padre, quien le dio a luz un hijo en el tercer septenario del sexto año. Él lo llamó Yârad, porque en sus días los ángeles de Yahuah descendieron a la tierra, los llamados Vigilantes, para instruir a los hijos de los hombres y para que hicieran justicia y rectitud en la tierra.

El propósito real por la cual Yahuah envió los ángeles vigilantes a la tierra fue para enseñar las leyes de Yahuah, a obrar en justicia y rectitud en la tierra. Sin embargo, ellos al tomar forma humana, comenzaron a tener las mismas necesidades que los humanos o creación de Êlôhîym, se dejaron tentar o incitar por otros ángeles; los vigilantes también fueron tentados y también cayeron en la tentación. Ya que había unos ángeles detrás tratando de convencerlos para que obraran lo único que no podían ni tenían permitido hacer “engendrar ni tener descendencia”

Chănôk (Enoc) Capítulo 69: Versículo 4-5: El nombre del primer Yeqon: Es decir, el que hizo extraviar a todos los hijos de Êlôhîym, los bajó a la tierra y los hizo extraviar por medio de las hijas de los hombres. El segundo se llamaba Asbeel: impartió malos consejos a los hijos de Êlôhîym, los hizo extraviar y mancillarse, de modo que contaminaron sus cuerpos con las hijas de los hombres.

Como podemos ver en estos versículos los cabecillas o líderes en lograr la corrupción, incitando y engañando a los vigilantes fueron Yeqon y Asbeel. Estos dos cabecillas de ángeles, de los cuales poco se menciona, fueron la mente maestra detrás del plan o de la seducción que llevó a los Vigilantes a contaminarse con las mujeres. Los ángeles Vigilantes también fueron engañados para pecar. Pero, ¿por qué?

Chănôk (Enoc) Capítulo 6: Versículo 6: Eran doscientos en total; los que descendieron en los días de Yârad a la cima del monte Chermôn, y lo llamaron Monte Chermôn, porque habían jurado y se habían comprometido mediante una maldición mutua hablada sobre él.

Fue en los tiempos de Yarad que los ángeles vigilantes bajaron a la tierra, y aun en este punto aun la depravación o corrupción de la humanidad no había comenzado.

2.2 El pacto del monte Hermón
(El juramento de rebelión y la creación de los nefelinos).

Cuando los ángeles Vigilantes vinieron a la tierra a enseñar las leyes de Êlôhîym, tomaron forma humana, de modo que sus cuerpos comenzaron a tener las mismas necesidades que los humanos.
Sin embargo, la única prohibición, o lo único no permitido para los ángeles, era engendrar o procrear, porque son eternos.

Pero estos ángeles, al convivir con los humanos y ver la hermosura de las mujeres, y al ser convencidos de experimentar lo no natural, decidieron entre todos —unos doscientos en total— hacer un juramento en el monte Hermón para llevar a cabo ese gran pecado.
Sabían y estaban conscientes de que era un gran pecado; sin embargo, para que ninguno se retractara, sellaron su pacto con una maldición en la cual aseguraron su destino.

Ellos querían tener descendencia. No era suficiente para ellos la eternidad: también querían procrear.
Esto selló no solo el destino de ese pacto maldito, sino también el destino de las mujeres que accedieron a unirse o convertirse en compañeras de los ángeles.

Chănôk (Enoch) Capítulo 6: Verso 3-6: Y Semyaza, su líder, les dijo: «Me temo que no aceptarán hacer esto, y solo yo tendré que pagar la pena de un gran pecado». Todos le respondieron y dijeron: «Hagamos un juramento y nos comprometamos, mediante una maldición mutua, a no abandonar este plan, sino a hacerlo». Entonces todos juraron juntos y se comprometieron, mediante una maldición mutua, al respecto. Y eran en total doscientos, los cuales descendieron en los días de Yârad a la cumbre del monte Chermôn, y lo llamaron Monte Chermôn, porque habían jurado y se habían comprometido mediante una maldición hablada mutua sobre él.

Todos estaban claros que era un gran pecado y que serían castigados si llevaban a cabo sus planes, pero para asegurarse que ninguno se retractara, entonces decidieron hacer un juramento. Para nosotros los humanos puede sonar como algo sencillo, porque tenemos la mala habilidad de jurar y no cumplir, pero los ángeles saben que un juramento es algo que no se rompe y que se cumple no importando cual sea este juramento. Por eso sellaron sus planes bajo maldición mutua a realizar este plan sin retroceder.

Y si alguno aun todavía no cae en cuenta, el porqué de todo este plan y cuál era el objetivo, es sencillo, ya se los he dicho varias veces. Los ángeles no pueden engendrar ni procrear, entiéndase, no puede tener hijos ni linaje o descendencia, este es un don dando al humano solamente y este es el objetivo de los ángeles vigilantes, crearse una descendencia o linaje para sí, experimentando la habilidad única dada al hombre de unirse a una mujer y procrear.

2.3 Inicio de la maldad y la corrupción
(El nacimiento de los híbridos y la corrupción total de la humanidad).

Solo el hombre tiene la facultad de procrear o engendrar, y solo el hombre da origen a la vida de una criatura, la cual nace con esa conexión o espíritu que la une con Êlôhîym. Así como Êlôhîym sopló ese espíritu al momento de crear al hombre, el hombre, al engendrar, comparte ese espíritu con la nueva criatura, y esta nace con ese vínculo con Êlôhîym.

No obstante, los ángeles, al no tener ese espíritu creador —porque no fueron hechos para engendrar—, no pueden transmitir su espíritu a ninguna criatura.
No pueden engendrar a nadie con el espíritu de Êlôhîym.

Chănôk (Enoc) Capítulo 7: Verso 1-6: Y todos los demás, junto con ellos, tomaron mujeres, y cada uno eligió una para sí mismo, y comenzaron a acostarse con ellas y a contaminarse con ellas, y les enseñaron hechizos y encantamientos, y a cortar raíces, y les enseñaron las plantas. Y quedaron embarazadas, y dieron a luz a un gran Nephı̂yl, cuya altura era de tres mil anas: Quien consumió todas las adquisiciones de los hombres. Y cuando los hombres ya no pudieron sostenerlos, el nephı̂yl se volvió contra ellos y devoró a la humanidad. Y comenzaron a pecar contra aves, bestias, reptiles y peces, y a devorarse la carne unos a otros y a beber la sangre. Entonces la tierra acusó a los malvados.

Los nephı̂yl son los que conocemos como los nefelinos, de los cuales solo se mencionan los gigantes, porque fueron los más populares. Estos comenzaron su expansión del modo tal que consumieron todos los recursos que tenían los humanos y como ya los hombres no podían satisfacer sus necesidades, los nefelinos se volvieron a devorar (entiéndase a comerse literalmente) a los humanos y todo lo que había en la creación. Del mismo modo comenzaron a pecar (aparearse o mutarse) con las aves (aves hibridas), bestias (centauros…), reptiles, peces y cuando ya no tenían más que corromper, entonces comenzaron a pelear o a devorarse ellos mismos unos con otros; y para el colmo se bebían la sangre de todo viviente (origen de la práctica de comer o beber sangre). Mataron y exterminaron con toda la creación, y entonces toda esa sangre inocentes, los acuso delante de Yahuah.

Cuando las mujeres dieron a luz a los hijos de los ángeles Vigilantes, el resultado fueron criaturas híbridas que tenían parte del gen humano —es decir, el gen de la mujer— y parte del gen angelical —el gen de los ángeles—.
Pero, como los ángeles no poseen el gen del hombre para engendrar criaturas con el espíritu de Êlôhîym, los hijos nacidos de la unión entre las mujeres y los ángeles Vigilantes eran totalmente corruptos y malvados.

Chănôk (Enoc) Capítulo 106: Versículo 17: Y producirán en la tierra nefelinos, no según el espíritu, sino según la carne; habrá un gran castigo sobre la tierra, y la tierra será purificada de toda impureza.
Ellos no poseían ese “chip” de conexión con Yahuah; no eran seres espirituales capaces de conectarse ni con Yahuah ni con nada bueno: eran seres totalmente carnales.

Bârûk (Baruc) Capítulo 3: Versículo 27-28: Yahuah no los escogió ni les dio el camino del conocimiento; sino que fueron destruidos por falta de sabiduría y perecieron por su propia necedad.

Chănôk (Enoc) Capítulo 15: Versículo 8-12: Y ahora, los nefelinos, que son producto de los espíritus y la carne, serán llamados espíritus malignos sobre la tierra, y en la tierra será su morada. Los espíritus malignos han procedido de sus cuerpos; porque nacen de los hombres, y de los vigilantes qadôsh es su origen primordial; serán espíritus malignos sobre la tierra, y serán llamados espíritus malignos. En cuanto a los espíritus de shâmayim, en shâmayim será su morada, pero en cuanto a los espíritus de la tierra que nacieron en la tierra, en la tierra será su morada. Y los espíritus de los nefelinos afligen, oprimen, destruyen, atacan, luchan, causan destrucción en la tierra y causan problemas. No comen, pero aun así tienen hambre y sed, y causan ofensas. Y estos espíritus se levantarán contra los hijos de los hombres y contra las mujeres, porque de ellos proceden.

Nacieron gigantes, pero no solo gigantes; también enanos, elfos, centauros… todos esos seres híbridos que nos han dicho que son ciencia ficción.
 Pero no lo fueron: fueron seres reales que existieron, deformes en todas sus formas y malvados hasta el colmo.

Yôbêl (Jubileos) Capítulo 7: Versículo 22: Y engendraron hijos, los Nafidim, y todos ellos eran diferentes, y se devoraron unos a otros; y los Nephilim mataron a los Nafilim, y los Nafilim mataron a los Elios, y los Elios a la humanidad, y los hombres unos a otros.

2.4 Seres Híbridos en las Mitologías del Mundo

Esta tabla compara los principales seres híbridos de las mitologías del mundo, mostrando su origen cultural, descripción, significado simbólico y paralelos posibles con los Nephilim o Vigilantes mencionados en las Escrituras.

Casi todas las culturas antiguas describen seres mitad humanos y mitad animales, a menudo relacionados con uniones prohibidas, castigos divinos o sabiduría corrupta. Estas historias reflejan el eco del relato de Génesis 6 y Enoc sobre los Nefelín y los Vigilantes. Las escrituras no mienten, nosotros somos los ciegos que no vemos la realidad y el remanente nefelino en el mundo entero.

Estos seres malvados corrompieron toda la creación de Yahuah, uniéndose con bestias, reptiles y aves, creando una serie de deformidades en la creación —totalmente híbridas y malvadas—.
Una creación que no formaba parte de la obra de Yahuah, sino una creada en la tierra, pero malvada en su totalidad, originada por las mujeres y los ángeles Vigilantes.

Comenzaron a devorar la creación de Yahuah Êlôhîym hasta casi consumirla por completo.
Y cuando ya no quedaban muchos humanos que devorar, comenzaron a devorarse entre ellos.
El pecado, por primera vez, llegó a una escala tal que la presencia de Yahuah Êlôhîym fue alertada.

2.5 Chănôk (Enoc) y el Pacto de la Pureza

(El nacimiento del hombre que caminó con Yahuah y fue llevado sin ver la muerte)

Entonces Yahuah envió el nacimiento de un hombre increíble en la humanidad: Enoc, quien fue apartado por Yahuah Êlôhîym por su pureza.
Yahuah dictó sentencia contra los ángeles Vigilantes que pecaron y se corrompieron, aquellos que menospreciaron su estado de eternidad en los cielos; usando a Chănôk como instrumento.
Les mandó a decir que, por la multitud de sus pecados, nunca más podrían hablar con Yahuah Êlôhîym —“comunicación totalmente cortada”— ni levantar sus ojos a los cielos por la descendencia maldita creada por ellos.

Les declaró que, así como se habían complacido en su creación malévola, verían cómo todos sus hijos malditos serían devorados y aniquilados, y ellos, como padres, contemplarían la destrucción de sus preciados hijos sin poder hacer nada.

Entonces los Vigilantes suplicaron a Enoc, el humano, que intercediera por ellos ante Yahuah Êlôhîym; pero Yahuah les mandó a decir que ninguna petición sería escuchada y que no habría redención, perdón ni misericordia por su gran pecado ni por el de sus hijos.

Chănôk (Enoc) – Capítulo 13: Versículo 5: Pues desde entonces no pudieron hablar con él ni alzar la vista al shâmayim, avergonzados por los pecados por los que habían sido condenados.

Chănôk (Enoc) Capítulo 14: Versículo 4-7: …su petición no les será concedida durante toda la eternidad, y que el juicio ha recaído sobre ustedes: Sí, su petición no les será concedida. Y de ahora en adelante no subirán al shamayim por toda la eternidad, y en los lazos de la tierra se ha promulgado el decreto para atarlos por todos los días del mundo. Y que antes habrán visto la destrucción de sus amados hijos y no se complacerán en ellos, sino que caerán ante ustedes a espada. Y su petición por ellos no será concedida, ni siquiera la de ustedes por ustedes mismos, aunque lloren, oren y pronuncien todas las palabras contenidas en el escrito que he escrito.

Chănôk (Enoc) Capítulo 15: Versículo 2: Y ve y di a los Vigilantes del Shamayim, que te han enviado a interceder por ellos: ustedes deben interceder por los hombres, y no los hombres por ustedes.

Los ángeles vigilantes que antes tenían sus moradas con Yahuah Êlôhîym, ahora no pueden ni alzar sus ojos al cielo por el gran pecado que cometieron. Los ángeles fueron creados para interceder por los hombres, pero algo increíble ha pasado, esos mismos ángeles que antes intercedían por los hombres, ahora van al hombre (Chănôk) para que interceda por ellos.

Escriben sus peticiones y se las entregan a Chănôk para que sea el humano quien la presente a Yahuah Êlôhîym, pero el pecado ya fue consumado y también la sentencia. Ninguna petición por misericordia ni perdón por sus pecados ni mucho menos por los hijos malignos que engendraron serian escuchado nunca.

Sino que antes de los ángeles vigilantes ser encarcelados en prisiones oscuras verían a sus hijos ser exterminados y nada podían hacer. Sus hijos amados serian exterminados y ellos presenciarían tal ejecución sin poder mover un dedo. Ellos querían que sus hijos amados vivieran para siempre que tuvieran acceso a la eternidad; este fue el deseo de los ángeles vigilantes.

Chănôk (Enoc) Capítulo 12: Versículo 4-6: Enoc, escriba de justicia, ve y declara a los Vigilantes del Shamayim que han abandonado el alto Shamayim, el lugar eterno del Qadôsh, y se han contaminado con mujeres, y han hecho como los hijos de la tierra, y han tomado mujeres para sí: Han causado gran destrucción en la tierra; y no tendrán paz ni perdón de pecados. Y puesto que se deleitan en sus hijos, verán la muerte de sus amados, y se lamentarán por la destrucción de sus hijos, y suplicarán por la eternidad, pero no alcanzarán misericordia ni paz.

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