El Origen del Mal
Sombras sin cuerpo que vagan por la tierra desde los días del Diluvio
En el Capítulo 4 de El Origen del Mal, se explica por qué los demonios son “sombras sin cuerpo” que vagan desde los días del Diluvio. Los textos antiguos declaran que estos espíritus proceden de los Nefelín: seres híbridos nacidos de la unión prohibida entre los Vigilantes y las mujeres. Al morir sus cuerpos, sus espíritus quedaron sin lugar en la creación: no pertenecen al cielo ni tienen reposo en la tierra, y por eso buscan oprimir, invadir y destruir. El capítulo también aclara una figura clave: Maśṭêmâh. Se presentan sus menciones y su función como príncipe sobre una décima parte de los espíritus malignos, autorizado para probar y desviar a los hombres. Finalmente, se incluye el relato de Abraham reprendiéndolos, mostrando cómo la fe del justo confronta el reino de la oscuridad.
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(Los hijos del caos que atormentan a la humanidad)
4.1 Demonios o ángeles malignos
(Los espíritus errantes nacidos de la unión prohibida).
Cuando fueron exterminados todos los hijos de las mujeres con los ángeles Vigilantes —es decir, los nefelinos—, estos, como no eran parte de la creación, no tenían lugar donde ir ni descansar.
Los hombres tienen su morada en la tierra y, al morir, van a su lugar de descanso; los ángeles no mueren.
Pero todos estos híbridos muertos se convirtieron en lo que hoy conocemos como espíritus malignos o demonios.
La unión de las mujeres con los ángeles Vigilantes trajo una raza deforme y completamente maligna, que fue casi aniquilada en su totalidad.
Los espíritus de estos muertos, al no tener lugar en ninguna parte de la creación, quedaron deambulando sobre la tierra: ellos son los espíritus malignos o demonios.
Estos fueron creados en la tierra, por lo tanto, su morada está en la tierra.
Fueron creados por humanos (mujeres y ángeles Vigilantes), y por eso atormentan a la raza humana. No comen ni beben, pero siempre tienen hambre y sed.
Chănôk (Enoc) – Capítulo 15: Versículo 8- 12: Y ahora, los nefelinos, que son producto de los espíritus y la carne, serán llamados espíritus malignos sobre la tierra, y sobre la tierra será su morada. Los espíritus malos proceden de sus cuerpos, porque han nacido de humanos y de los santos Vigilantes es su comienzo y origen primordial. Estarán los espíritus malos sobre la tierra y serán llamados espíritus malos. Los espíritus del cielo tienen su casa en el cielo y los espíritus de la tierra que fueron engendrados sobre la tierra tienen su casa en la tierra. Y los espíritus de los gigantes, de los Nefelinos, que afligen, oprimen, invaden, combaten y destruyen sobre la tierra y causan penalidades, ellos aunque no comen tienen hambre y sed y causan daños. Estos espíritus se levantarán contra los hijos de los hombres y contra las mujeres porque de ellos proceden.
Estos son los precursores de toda maldad y toda enfermedad en la raza humana.
Antes de esta aberración o creación maldita, antes de la muerte de estos seres híbridos y malvados, no existían los demonios ni las enfermedades.
Todas fueron traídas por los demonios, producto o resultado de la unión de las mujeres con los ángeles Vigilantes, quienes, queriendo crear su propia descendencia, engendraron la peor aberración que acabó con la raza humana y terminará, una vez más, con esta creación.
4.2 ¿Cuál es la perdición de la humanidad?
(La causa detrás de la caída del hombre.)
La humanidad sigue hipnotizada y maravillada con las enseñanzas y supuestas ciencias de los vigilantes. Y en muchos casos, hermanos en Yahuah también, sin comprender que la causa de toda destrucción fueron esas enseñanzas y al final, esas mismas enseñanzas llevaran a la destrucción por fuego.
Chănôk (Enoc) – Capítulo 10: Versículo 7-8-15: Y sana la tierra que los ángeles han corrompido, y proclama la sanación de la tierra, para que puedan sanar la plaga, y para que todos los hijos de los hombres no perezcan por todos los misterios que los Vigilantes han revelado y enseñado a sus hijos. Y toda la tierra ha sido corrompida por las obras que enseñó Ăzâzêl: a él atribúyele todo pecado. Y destruirás todos los espíritus de los réprobos y a los hijos de los Vigilantes, porque han hecho mal a la humanidad.
Chănôk (Enoc) – Capítulo 16: Versículo 3: Han estado en el shamayim, pero aún no se les habían revelado todos los misterios, y conocían algunos sin valor, y con la dureza de sus corazones los han dado a conocer a las mujeres, y mediante estos misterios, mujeres y hombres causan mucho mal en la tierra.
Chănôk (Enoc) – Capítulo 19: Verso 1: Y Ûrı̂yêl me dijo: Aquí estarán los ángeles que se han unido a las mujeres, y sus espíritus, adoptando diversas formas, están contaminando a la humanidad y la extraviarán para que sacrifique a demonios como dioses. Aquí estarán hasta el día del gran juicio, en el que serán juzgados hasta su exterminio.
Chănôk (Enoc) – Capítulo 65: Versículo 11: Y estos no tienen lugar de arrepentimiento para siempre, porque les han revelado lo oculto, y son los condenados. Pero en cuanto a ti, hijo mío, Yahuah de los Ruach sabe que eres puro e inocente de este reproche concerniente a los secretos.
No creo que las escrituras sean más claras o ¿será que nosotros no queremos ver ni entender? Todas estas supuestas ciencias y enseñanzas que no estaban destinadas para el humano aprender y que fueron enseñadas por los vigilantes y sus mujeres, todas llevan al mismo camino “destrucción”
4.3 Maśṭêmâh a Través de las Generaciones
(El ángel del juicio y la prueba del hombre).
Maśṭêmâh es un ángel poderoso mencionado en las Escrituras, del cual poco se ha revelado, y alrededor de quien existen muchas confusiones y enseñanzas distorsionadas.
Por mucho tiempo se ha dicho que no fue él quien engañó a Chawwâh (Eva) en el jardín, sino otro ser llamado Gadreel o Gadriel.
Sin embargo, al observar con mayor profundidad los escritos antiguos, surge la posibilidad de que ambos nombres se refieran al mismo espíritu rebelde — el que se levantó contra la verdad desde el principio y sembró la corrupción en la creación de Yahuah.
¿Quién es este personaje y porque es importante conocerlo? En las biblias tradicionales este personaje ha sido completamente ocultado, pero en realidad tiene un rol que todos deberíamos conocer.
Su primera mención como tal se encuentra en el libro de Oseas, y obvio para verlo tienen que ver el hebreo original o leerlo en Dabar Yahuah – Escrituras Yahuah.
Hôshêa (Oseas) – Capítulo 9: Verse-7-8: Vinieron los días de la visitación, vinieron los días de la paga; lo conocerá Yâshârêl: necio el profeta, insensato el hombre de rûach, a causa de la multitud de tu maldad, y el príncipe Maśṭêmâh. Vigilante es Ephrayim para con mi ĔLÔHÎYM: el profeta es lazo de cazador en todos sus caminos, Maśṭêmâh en la casa de su ĔLÔHÎYM.
Si leen el contesto completo de este capítulo entenderán que Yahuah está decretando su juicio por la multitud de la maldad y por el príncipe Maśṭêmâh, porque lo tienen en la casa de Êlôhîym usurpando en lugar de Êlôhîym.
Maśṭêmâh (מַשְׂטֵמָה): se traduce como enemistad u odio. Sin embargo, este es un personaje real que aparece en todas las escrituras.
En el Libro de los Jubileos se menciona a Maśṭêmâh como el líder de los espíritus malignos que sobrevivieron al Diluvio, aquel que pidió permiso a Yahuah para poner a prueba a los hombres y desviarlos del camino de la justicia.
Por otro lado, en el Libro de Chănôk (Enoc) se nombra a Gadreel como el que sedujo a Chawwâh y enseñó a los hombres el arte de la guerra y la destrucción.
Ambos son descritos como instigadores del mal, enemigos de la verdad y portadores de conocimiento corrupto.
Por eso, no es descabellado pensar que Maśṭêmâh y Gadreel sean el mismo espíritu manifestado bajo distintos nombres, cumpliendo una misma misión: engañar, destruir y oponerse al propósito eterno de Yahuah desde el principio hasta el fin.
Ahora veamos las menciones para que salgamos del engaño y ceguera. Y a ver si podemos entender quién es Maśṭêmâh y cuál es su verdadero papel en la humanidad.
4.4 Maśṭêmâh y sus secuaces
(El líder de los espíritus caídos que aún rondan la tierra).
Maśṭêmâh es el ángel encargado de todos los espíritus malignos o demonios —el 10% que pidió permiso a Yahuah— y sigue rondando la tierra.
No ha sido juzgado, sigue desempeñando sus funciones y tiene acceso constante al cielo, a la presencia de Yahuah Êlôhîym.
Yôbêl (Jubileos) – Capítulo 10: Versículo 8-9: Y el jefe de los espíritus, Mastêmâ, vino y dijo: Yahuah, Bârâ, que algunos de ellos permanezcan ante mí, que escuchen mi voz y hagan todo lo que les diga; porque si no me dejas algunos de ellos, no podré ejercer mi voluntad sobre los hijos de los hombres; pues estos son para corrupción y extravío ante mi juicio, pues grande es la maldad de los hijos de los hombres. Y dijo: Que la décima parte de ellos quede delante de él, y que nueve partes desciendan al lugar de la condenación.
Yahuah, como castigo, encarceló a todos los ángeles Vigilantes que se corrompieron con las mujeres, encerrándolos en prisiones oscuras hasta el día del juicio final.
Y cuando iba a encarcelar a todos los demonios junto con sus padres, Maśṭêmâh —quien no es un ángel caído, sino un ángel con un propósito específico— intercedió ante Yahuah y le pidió que le asignara el 10% de esos demonios para poder cumplir la tarea que le había sido encomendada.
Yôbêl (Jubileos) – Capítulo 11: Versículo 4-5: Se hicieron imágenes de fundición y adoraron cada uno al ídolo, la imagen de fundición que se habían hecho. Comenzaron a hacer imágenes talladas y simulacros impuros, y espíritus malignos los ayudaron y los sedujeron para que cometieran transgresiones e impureza. Y el príncipe Mastêmâ se esforzó por hacer todo esto, y envió otros espíritus, los que fueron puestos bajo su control, para cometer toda clase de injusticias, pecados y transgresiones, para corromper, destruir y derramar sangre sobre la tierra.
Yahuah accedió a su pedido, y Maśṭêmâh se convirtió en el líder del 10% de los demonios que rondan la tierra, siempre buscando a quién devorar, atormentando y atacando a los hijos de los hombres y mujeres de quienes proceden.
Solo el 10% fue dejado libre; el 90% restante está en prisiones oscuras.
4.5 Maśṭêmâh y los cuervos reprendidos por Abraham
(El príncipe de la oscuridad enfrentado por la fe del justo).
Yôbêl (Jubileos) – Capítulo 11: Versículo 18-21: Y llegó la época de la siembra, y todos salieron juntos para proteger su semilla de los cuervos. Abraham salió con los que iban, y el niño era un muchacho de catorce años. Una nube de cuervos vino a devorar la semilla, y Abraham corrió a su encuentro antes de que se posaran en el suelo, y les gritó antes de que se posaran en el suelo para devorar la semilla, y les dijo: «No desciendan; regresen al lugar de donde vinieron». Y ellos procedieron a regresar. E hizo que las nubes de cuervos regresaran ese día setenta veces, y de todos los cuervos en toda la tierra donde Abraham estaba, no se posó allí ni uno solo. Y todos los que estaban con él en toda la tierra lo vieron gritar, y todos los cuervos se volvieron; y su nombre se hizo grande en toda la tierra de Kaśdı̂y.
Esta es una de las primeras hazañas de Abraham cuando joven, Abraham entonces reprende a los cuervos enviados por el príncipe Maśṭêmâh durante todo el día y al final, todos se van después de ser reprendidos.
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