Yahuah Dabar

El Legado de Constantino

El Origen del Mal

El Legado de Constantino

De Babel a Roma: la consolidación del engaño religioso imperial

El Capítulo 13 revela el punto de inflexión más decisivo en la historia espiritual de la humanidad: la institucionalización del engaño babilónico bajo el Imperio Romano. A través de Constantino, Roma absorbió y legalizó prácticas paganas como el culto al Sol Invictus, la Saturnalia, la Navidad, el cambio del Shabbath por el domingo y la sustitución de las fiestas bíblicas por celebraciones solares. Este capítulo expone cómo se manipularon los nombres divinos, se alteró el calendario sagrado, se creó un canon controlado y se infiltraron doctrinas ajenas a las Escrituras. Lejos de ser una conversión genuina, el cristianismo imperial fue una fusión estratégica entre poder político y religión babilónica. Una lectura esencial para comprender por qué el sistema religioso moderno se apartó de Yahuah y cómo ese legado continúa vigente hasta hoy.

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(La herencia babilónica del Imperio Romano).

13.1 De Babel a Roma: la continuidad del culto pagano bajo un nuevo rostro.

En los tiempos del emperador Constantino, observamos claramente el remanente y su influencia, pues él heredó todas las enseñanzas y creencias de Babel.

Podemos ver la manifestación de este remanente también en el Nuevo Testamento, de forma implícita, a través de las acciones de los fariseos, cuando Yahusha mismo los llama directamente hijos de demonios (nefelinos), al decirles: “Hijos de Echidna.”

Tanto así que Yahusha les declara quién es su padre —y no es Yahuah—, aunque muchos no logran entenderlo.
El mundo moderno, desde los tiempos de Yahusha hasta hoy, ha estado lleno del remanente de los nefelinos, infiltrados en todo lugar, grupo y familia.

Su actividad favorita a lo largo de la historia ha sido asesinar a los que anuncian las palabras de Yahuah, incluyendo al mismo Yahusha, y posteriormente a los discípulos y apóstoles.

13.2 La Creación del Dios del Imperio Romano
(La falsificación de los nombres divinos y la manipulación de las Escrituras).

Para consolidar su engaño, el remanente nefelino en Roma llevó a cabo un plan sistemático:

Insertaron dos letras en el alfabeto (J y V) para justificar los nombres paganos de: Jehovah, jesus.

Borraron todos los nombres de Yahuah / Yahusha de las Escrituras en todas las tradiciones, en el original hebreo no es ni nunca será posible alterarla.

Leudaron las Escrituras con sus enseñanzas paganas (cruz, cristiano, cristo, cumpleaños).

Añadieron secciones falsas para justificar las doctrinas de los nefelinos (trinidad).

Conquistaron naciones para formarlas desde cero bajo su nueva religión y su nuevo dios.

Crearon el supuesto kanon (conjunto de libros que ellos decidieron la humanidad podría leer, dejando y ocultando el listo del canon original de los sacerdotes descendientes de Aharon y guardianes del verdadero canon en qumram) como regla de lo que se podía o no leer.

Ocultaron los escritos inspirados, y manipularon el término “apócrifo” para hacerlo sonar maligno o prohibido, cuando en realidad fueron libros ocultados por ellos.

Inventaron términos e insertaron palabras ajenas en las Escrituras, tales como:
cruz (símbolo del demonio Tammuz), trinidad, cristo, cristiano, dios, señor, Jesús, Jehová, entre otros.

Saturnalia – navidad: Las saturnales se celebraban por dos motivos:

En honor a Saturno, dios de la agricultura.

Como homenaje al triunfo de un victorioso general (fiesta del triunfo).

13.3 Saturnalia y la “Navidad”

(Del sacrificio a Saturno al árbol decorado: la transformación pagana que sobrevivió al tiempo)

 Saturnalia, en honor de Saturno, fue introducida alrededor del 217 a. C. para elevar la moral de los ciudadanos después de una derrota militar sufrida ante los cartagineses en el lago Trasimeno. ​ Oficialmente se celebraba el día de la consagración del templo de Saturno en el Foro romano, el 17 de diciembre, con sacrificios y banquete público festivo (lectisternium) y al grito multitudinario de «Io, Saturnalia».  Pero esta fiesta era tan apreciada por el pueblo, que de forma no oficial se festejaba a lo largo de siete días, del 17 al 23 de diciembre.

Eran siete días de bulliciosas diversiones, orgías, banquetes e intercambio de regalos. Las fiestas comenzaban con un sacrificio en el templo de Saturno (en principio el dios más importante para los romanos hasta Júpiter), al pie de la colina del Capitolio, la zona más sagrada de Roma, seguido de un banquete público al que estaba invitado todo el mundo. Los romanos asociaban a Saturno, dios agrícola protector de sembrados y garante de cosechas con el dios prehelénico Crono, que estuvo en activo durante la mítica edad de oro de la tierra, cuando los hombres vivían felices, sin separaciones sociales.

Durante las Saturnales, los esclavos eran frecuentemente liberados de sus obligaciones y sus papeles, en algunos casos, cambiados con los de sus dueños. De esta manera se dice que la Navidad surgió para sustituir la celebración de Saturno, rey del Sol, que en inglés es “sun”, por lo que se tomó como el nacimiento del hijo de Dios, que en inglés es “son”.

13.4 24 de diciembre – víspera de sol invictus (navidad)

(La celebración pagana que marcó el nacimiento del engaño religioso.)

En la víspera del 25 de diciembre en la antigua Roma se celebraban reuniones familiares y visitas sociales en preparación para la fiesta de la próxima jornada, el solsticio de invierno, que marcaba el renacimiento del sol. Aunque las Saturnales, en honor a Saturno, se celebraban principalmente entre el 17 y el 23 de diciembre, la víspera de la fiesta del Sol Invicto el 24 de diciembre también era una fecha de celebración social y familiar.

13.5 Nacimiento sol invictus 25 diciembre.

(El día en que Roma levantó al dios del sol como el falso Mesías del mundo)

Sol Invictus (“Sol invicto” o “inconquistado”) culto religioso hacia una divinidad solar iniciado en el Imperio romano tardío. En el siglo IV d. C., el festival del nacimiento del Sol invicto (Dies Natalis Solis Invicti) indicaba que nacía un nuevo sol que vencía a la oscuridad y que a partir del final del solsticio de invierno en el calendario juliano (25 de diciembre) los días iban a hacerse más largos. Este festival se celebraba el 25 de diciembre. 

El nacimiento del nuevo período de luz, o nacimiento del Sol Invictus, 25 de diciembre, coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio (solsticio de invierno). El mismo 25 de diciembre ya era una fecha de celebración para los romanos. En esta ocasión festejaban el Sol Invictus, un culto a la divinidad solar asociado al nacimiento de Apolo, dios del Sol. 

13.6 Cambian el shabbath por el domingo

(Cómo el poder imperial sustituyó el reposo del Creador por el culto al sol)

El 7 de marzo del 321, el emperador romano Constantino I el Grande decretó que el domingo, «venerable día del sol», más tarde nombrado por la Iglesia católica como «el día del señor» fuera considerado como día de descanso para jueces, plebe y oficios, —«día de reposo»—, en tanto que los campesinos continuarían trabajandoː

13.7 Cambian los nombres de los días, meses

(La manipulación del calendario divino para imponer la adoración pagana)

Cambian los nombres de los días de las semanas y los meses sustituyéndolos por nombres paganos o de supuestos dioses o demonios, tal cual lo conoce la humanidad hoy en día. Al inicio los días de la semana era como en el portugués, primer día, segundo, etc. El único nombre del día de la semana siempre ha sido el Shabbath, que significa descanso.

Del mismo modo con los nombres de los meses del años. Todos hoy en día dando honra a demonios o dioses paganos (nefelinos) o a hombres seguidores de los mismos.

13.8 Sustitución de las fiestas bíblicas

(El reemplazo del calendario sagrado por celebraciones paganas disfrazadas de fe)

Todas las fiestas bíblicas son puestas al olvido y abolidas, y substituidas por fiestas paganas o de demonios. Logrando crear días feriados para todo tipo de demonio o deidad, alegando completamente a la humanidad de todo lo que tenga que ver con Yahuah.

Tertullian: Por nosotros, para quienes los sábados son extraños, 272 y las lunas nuevas y festividades antiguamente amadas por Dios, las Saturnales, las festividades de Año Nuevo, de Solsticio de Invierno y las Matronales son frecuentadas; los regalos van y vienen; los regalos de Año Nuevo; los juegos se unen a su ruido; los banquetes se unen a su estruendo. ¡Oh, mejor fidelidad de las naciones a su propia secta, que no reclama para sí la solemnidad de los cristianos! Ni el día del Señor ni Pentecostés, incluso si los hubieran conocido, habrían compartido con nosotros; pues temerían parecer cristianos. De Idolatría.

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