Yahuah Dabar

Las Dos Semillas

El Origen del Mal

Las Dos Semillas

Dos linajes, una humanidad mezclada y un juicio inevitable

El Capítulo 7 de El Origen del Mal presenta una verdad decisiva: la humanidad no es un solo linaje espiritual, sino el resultado de dos semillas que han coexistido desde la antigüedad. Tras la rebelión de los Vigilantes y la dispersión de Babel, surgieron dos grupos: los portadores del ruacḥ de Yahuah y la descendencia corrompida de los Nefelín. Este capítulo explica por qué Yahuah prohibió ciertos matrimonios, cómo ocurrió la mezcla de linajes y por qué hoy ambos grupos parecen indistinguibles. A través de las enseñanzas de Yahusha, las cartas de Pablo y los libros antiguos, se revela que el discernimiento no viene por apariencia, sino por los frutos. También se expone el papel de Qeynan como transmisor del conocimiento oculto y la expansión nefelina entre las naciones. Un capítulo clave para entender la confusión espiritual del mundo actual y el juicio final que separará definitivamente ambas semillas.

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(La Línea Pura de Yahuah y la Descendencia Corrompida de los Nefelín)

Los dos grupos existentes en la humanidad

(Dos linajes, dos destinos: uno guiado por el ruacḥ de Yahuah, y otro por la corrupción del adversario.)


7.1 Dos grupos tras la corrupción de los Vigilantes

Desde el momento de la corrupción de los ángeles vigilantes al unirse con las mujeres y crear esa raza aberrante, después de la destrucción del diluvio, en la tierra la humanidad quedo dividida en dos grupos.

Grupo 1: Los humanos creados por Yahuah Êlôhîym y que llevan el ruach de Yahuah para propagarse y multiplicarse en la tierra. Llamados hijos de los hombres, PERO estos llevan el ruach de Yahuah.

Grupo 2: Los híbridos humanos que tienen sangre humana de las mujeres y sangre angelical, de los ángeles vigilantes, los cuales no poseen el ruach de Yahuah Êlôhîym y no pueden buscar nada que tenga que ver con el bien ni mucho menos a Yahuah Êlôhîym. Llamados hijos de los hombres, PERO estos no llevan el ruach de Yahuah (creados por las mujeres y los ángeles vigilantes que no procrean)

7.2 Dispersión nefelina tras Babel

Vamos a ampliar este planteamiento para mejor compresión. Los habitantes de Babel son los nefelinos, estos tratan de llegar al cielo, creando la torre, pero Yahuah entonces, derrumba la torre y confunde sus lenguas para que no puedan unirse al unísono en su propósito diabólico. Todos estos nefelinos que llevan sangre humana (mujer) y de los ángeles vigilantes, son esparcidos por todo lado de la civilización conocida en ese entonces.

Y aquí es donde comienza el rompecabezas. Primero los hombres (humanos con sangre nefelina), no presentan mucho peligro, porque estos siguen con el espíritu de los nefelinos, por lo tanto aun no pueden transmitir lo que no tienen, entiéndase el gen o chip de Yahuah a sus hijos.

Sin embargo, el peligro más grande que esta por presenciar la creación de Yahuah es una vez más con / y por las mujeres. Cuando las mujeres nefelinas logran unirse con uno hombre (no nefelino, sino con el ruach de Yahuah), entonces la criatura que nace de esta nueva unión, vienen con dos gen o chips. Nace con el gen nefelino por parte de la madre nefelina y nace con el gen de Yahuah, dado por parte del hombre de Yahuah.

Entonces, este nuevo ser que aún sigue teniendo una parte hibrida o descendencia nefelina en su sangre, por primera vez, logra tener la oportunidad de ser partícipe del gen de Yahuah Êlôhîym porque le fue transmitido por el hombre.

7.3 Prohibiciones y mandatos sobre los matrimonios

Esta es la razón por la cual Yahuah, siempre prohibió que los hombres tomaran mujeres de las naciones paganas con sangre nefelina; del mismo modo, por eso en todas las conquistas que mandaba a su pueblo, les decía que exterminaran a todos, desde el más  pequeño hasta el más viejo, porque llevaban el gen nefelino y era necesario erradicarlos. Pero, como siempre los hombres con el gen de Yahuah, decidieron unirse a las mujeres paganas, gentiles o con sangre nefelina.

Con estas acciones el grupo dos (los humanos nefelinos), lograron mezclarse con el grupo uno (los humanos de Yahuah) y popular o corromper la humanidad o creación de Yahuah una vez más, que es donde nos encontramos. La diferencia ahora esta, que estos con descendencia nefelina o sangre de demonio, tienen la oportunidad de decidir si quieren sucumbir a su gen nefelino o entregarse al gen de Yahuah, que les fue compartido cuando el hombre (humano creado por Yahuah) los compartió al unirse con las mujeres nefelinas.

Este es el punto clave para poder entender las verdades de las escrituras. Muchos dirán tantas cosas, y no querrán reconocer, asimilar ni aceptar esta verdad. Y eso es normal, sin embargo, aquellos a quienes Yahuah abra los ojos del entendimiento, finalmente podrán captar el mensaje y la magnitud de la maldad en la humanidad y en la creación de Yahuah.

7.4 Mezcla de linajes y discernimiento por los frutos

Ya lo que eran al principio dos grupos totalmente definidos y claros, no es más una claridad ni una definición en estos grupos. Sino que ambos han sido mezclados y se presentan como un solo grupo en la humanidad y solamente los frutos o acciones determinaran quien pertenece a quien, o a Yahuah o a los demonios nefelinos. Por eso Yahusha dice que hay que dejar que los dos grupos crezcan juntos, porque están mezclados, y solo al momento de la siega, Yahuah se encargará de apartar los malignos de los verdaderos. Pero sin aun no lo entendemos, veamos lo que dice Yahusha Ha Mashiyach.

Mattithyâhû (Mateo) – Capítulo 13: Versículos 24-30: Otra parábola les presentó, diciendo: El Reino de los Cielos es semejante al hombre que siembra buena semilla en su campo. Pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando la hierba brotó y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Y llegando los siervos del padre de familia, le dijeron: Amo, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, viene esta cizaña? Y él les dijo: Un hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la recojamos? Y él dijo: No; para que, al recoger la cizaña, no arranquen también con ella el trigo. Dejen crecer juntamente el uno y el otro hasta la cosecha; y al tiempo de la cosecha yo diré a los segadores: Recojan primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla; pero recojan el trigo en mi granero.

Nosotros no queremos entender lo que las Escrituras nos dicen. Yahusha, nuestro Mashíyach, nos dice con claridad lo que pasa y cómo debemos actuar, y aún más, dónde se encuentra la semilla del maligno.

Amo que siembra la buena semilla: Yahusha

Un hombre enemigo ha hecho esto: El enemigo – adversario – Mastema

Dejen crecer juntamente el uno y el otro hasta la cosecha: Crecen juntos el trigo y la cizaña. Pero, ¿qué significa esto realmente? Los malignos o sirvientes de los nefelinos crecen junto con los servidores de Yahuah. Pero, ¿te has preguntado dónde? Es claro y simple: en las iglesias y congregaciones. Estas están llenas de los siervos de Yahuah y también de los siervos de las huestes del mal, la descendencia nefelina. Estamos juntos en el mismo camino, en las mismas enseñanzas, y debemos crecer juntos (siervos de Yahuah y siervos de los nefelinos). A veces, como dice Yahusha, podemos reconocerlos por sus frutos, pero es únicamente al final de los tiempos que seremos separados en el día del juicio. ¿O no recuerdas que Yahusha lo dice repetidamente: “Nunca los conocí, hacedores de maldad; al fuego eterno”? Estos estaban en las congregaciones, en las iglesias, en los grupos, supuestamente practicando, pero no la verdad de Yahuah.

Tiempo de la cosecha: El fin – juicio final

Los segadores: Los ángeles

Recojan la cizaña primero (quemarla): Los impíos son quemados, consumidos con fuego.

El trigo en mi granero: Los justos en el tabernáculo o la Nueva Jerusalén

Es de suma importancia recordar que tanto el trigo como la cizaña están entrelazados, mezclados. Las raíces son tan similares y están unas unidas a las otras, de modo que, si se trata de arrancar los unos de los otros antes, se corre el riesgo de arrancar algún trigo, y Yahuah no desea esto. Hay que esperar hasta el final del tiempo, cuando los ángeles sean enviados primero a atar a los impíos, híbridos, descendientes de los nefelinos y sus seguidores, y quemarlos.

El apóstol Pablo también explica y nos ilustra este dilema es el apóstol Pablo, cuando nos presenta la ley de la muerte y le ley de Êlôhîym.

Rómĕos (Romanos) – Capitulo 7: Verse-14-25: Porque sabemos que la ley es espiritual; más yo soy carnal, vendido bajo el pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; ni lo que quiero, hago; antes lo que aborrezco, aquello hago. De manera que ya no soy quien lo hago, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí (esto es, en mi carne) no mora el bien: Porque tengo el querer, pero no puedo llevar a cabo lo que es bueno. Porque no hago el bien que quiero; más el mal que no quiero, éste hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo obro yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: Que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Êlôhîym: Más veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi espíritu, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. Gracias doy a Êlôhîym, por Yahusha Mâshı̂yach Âdônây nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Êlôhîym, más con la carne a la ley del pecado.

7.5 Qeynan – Padre del ocultismo
(El hombre que halló los escritos de los Vigilantes y resucitó su sabiduría prohibida). Pasó la generación de Nôach y también la de Shem, hijo de Nôach.
Entonces, en la generación de Arpakshad, nació un personaje que ha sido ocultado o intentaron ocultar en muchas versiones bíblicas: Qeynan (Cainan).

Los malintencionados —o descendientes de este hombre, hijo de Arpakshad, llamado Qeynan— decidieron que era mejor borrar su genealogía completa de las Escrituras para que las personas no supieran quién fue realmente este personaje.

Sin embargo, el Libro de los Jubileos nos revela la razón:
Qeynan, hijo de Arpakshad, descendiente de Shem y Nôach, tuvo acceso a un conocimiento prohibido.

Cuando Qeynan ya era adulto y estaba listo para construir su vida, salió a edificar una ciudad —como era costumbre de los hijos cuando alcanzaban la adultez—.
Pero en el camino, Qeynan se encontró en una cueva con “escritos antiguos” grabados en las rocas.

Qeynan aprendió estas escrituras, las copió y las escondió, sin decir nada, porque sabía que su tatarabuelo Nôach se enojaría.
Y por estas enseñanzas y escrituras que Qeynan copió, guardó, compartió y enseñó, se convirtió en un transmisor del conocimiento prohibido.

Yôbêl (Jubileos) – Capítulo 8: Versículo 1-3: En el vigésimo noveno jubileo, en el primer septenario, al principio, Arpakshad tomó para sí una mujer llamada Râsûêyâ, hija de Shûshan, hija de Ê̂ylâm, quien le dio un hijo en el tercer año de este septenario, al que llamó Qêynân. El hijo creció, y su padre le enseñó a escribir, y él fue a buscar un lugar donde pudiera apoderarse de una ciudad. Encontró una escritura que generaciones anteriores habían grabado en la roca, y leyó lo que contenía, la transcribió y pecó por ello. Porque contenía la enseñanza de los Vigilantes según la cual solían observar los presagios del sol, la luna y las estrellas en todos los signos del shâmayim.

Este fue el padre del ocultismo, quien preservó las enseñanzas prohibidas de los nefelinos y las introdujo en el pueblo de Yahuah, es decir, entre las familias descendientes de Nôach, que no conocían ni sabían de tales prácticas.
Solo los nefelinos y sus descendientes que habitaban en Babel tenían conocimiento de estas prácticas y enseñanzas.

7.6 Abraham y Lot
(Los justos entre los pueblos corrompidos).

Pasaron varias generaciones (Shelach, Êber, Péleg, Re‛û, Śerûg, Nâchôr, Terach) y finalmente llegamos a Abraham.

Como Yahuah había bendecido en gran manera a su siervo Abraham, y su sobrino Lot, quien era su único heredero en ese entonces, los pastores de ambos comenzaron a reñir por los pastos. Entonces, Abraham y Lot decidieron separarse.

Abraham se quedó en la tierra de Canaán y, tras la separación, se instaló en Hebrón, cerca del encinar de Mamré, donde edificó un altar a Yahuah.
Lot, en cambio, escogió la llanura del Jordán por ser muy fértil y se fue a vivir a las ciudades de la llanura, poniendo sus tiendas hasta Sodoma.

Berēšhīṯh (Génesis) – Chapter-13 : Verse-10-13: Y alzó Lôṭ sus ojos, y vio toda la llanura del Yardên, que toda ella era de riego, antes que destruyese YAHUAH a Sedôm y a Ămôrâh, así como el huerto de YAHUAH, como la tierra de Mitsrayim entrando en Tsôar.  Entonces Lôṭ escogió para sí toda la llanura del Yardên: y viajó Lôṭ hacia el este, y apartándose el uno del otro.  Abrâm se asentó en la tierra de Kenaan, y Lôṭ se asentó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sedôm.  Más los hombres de Sedôm eran malos y pecadores para con YAHUAH en gran manera.

7.7 Los reyes nefelinos y la guerra
(Los gobernantes descendientes de los híbridos contra los elegidos de Yahuah).

Entonces, está claro que Lot se estableció en las regiones de Sodoma, en la llanura del Jordán.
Sin embargo, más adelante vinieron reyes a conquistar esas tierras, y los reyes que vinieron procedían de Shinar o Babel. Es decir, los reyes de esas naciones —descendientes de los nefelinos— fueron los conquistadores.

Berēšhīṯh (Génesis) – Chapter-14: Verse-1-5 & 1: Y aconteció en los días de Amrâphel, rey de Shinâr, Ăryôk, rey de Ellâsâr, Kedorlâômer, rey de Êylâm, y Tidâl, rey de naciones,  Que éstos hicieron guerra contra Bera, rey de Sedôm, y contra Birsha, rey de Ămôrâh, y contra Shinâb, rey de Admâh, y contra Shemêber, rey de Tsebôîym, y contra el rey de Bela, la cual es Tsôar.   Todos estos se juntaron en el valle de Śiddîym, que es el mar salado.  Y en el año decimocuarto vino Kedorlâômer, y los reyes que estaban de su parte, y derrotaron a los Râphâ en Ashterôth Qarnayim, a los Zûzîym en Hâm, y a los Êymîym en Shâwêh Qiryâthayim. Tomaron también a Lôṭ, hijo del hermano de Abrâm, que moraba en Sedôm, y sus posesiones, y se fueron.

Ellos conquistaron Sodoma, Gomorra y todas las ciudades vecinas. En esa guerra tomaron prisionero a Lot, sobrino de Abraham. Entonces Abraham se armó con sus siervos y rescató a su sobrino, quien continuó viviendo donde tenía todas sus posesiones: en las tierras de Sodoma, que había sido conquistada por los reyes de Babel, o los reyes nefelinos. Recuerden que Shinar era el antiguo nombre de Babel, y ¿Quiénes eran los habitantes de babel? Como ya lo determinamos, los nefelinos.

Yôbêl (Jubileos) – Capítulo 10: Versículo 25: Por esta razón, toda la tierra de Sinar se llama Babel, porque allí Yahuah confundió todo el lenguaje de los hijos de los hombres, y desde allí se dispersaron por sus ciudades, cada uno según su lengua y su nación.

Por ende, los nuevos habitantes o pobladores de esas ciudades —Sodoma, Gomorra y sus pueblos vecinos— eran más bien descendientes de los nefelinos. Estas ciudades estaban llenas y pobladas de sus conquistadores, los reyes y habitantes de Babel.

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