El Origen del Mal
Sodoma y Gomorra
En el Capítulo 8, Sodoma y Gomorra, se revela que la destrucción de estas ciudades no fue un evento aislado, sino un juicio estratégico de Yahuah contra una corrupción que buscaba repetir el pecado de los Vigilantes. El relato muestra por qué Abraham intercede, por qué no se hallan justos suficientes y cómo los habitantes de Sodoma reconocen a los ángeles, intentando “conocerlos” para reproducir la antigua transgresión: engendrar una nueva descendencia híbrida. El capítulo también expone el rescate de Lot por amor a Abraham, la caída posterior con sus hijas y el origen de Moab y Amón, vinculados a una sentencia de desarraigo. Finalmente, conecta Sodoma con el legado persistente de los Vigilantes: misterios prohibidos, ocultismo y enseñanzas que continúan corrompiendo a las naciones. Un capítulo clave para comprender justicia, linaje y juicio bíblico.
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(Ciudades que simbolizan la plenitud del pecado y la justicia de Yahuah)
8.1 La repetición del pecado de los Vigilantes y su destrucción total
Pasaron los tiempos y todas esas ciudades se multiplicaron y se poblaron en gran manera, sin olvidar que los nuevos residentes eran remanentes de los nefelinos.
Como ya sabemos, ellos no poseían el “chip” del bien ni nada relacionado con lo bueno.
Su “chip” era destrucción, guerra y todo lo relacionado con la maldad, porque el gen de ellos era únicamente malvado.
Aun cuando su sangre estaba mezclada con la sangre de las mujeres, eran una raza mestiza, mezclada o híbrida.
Por lo tanto, su pecado fue tan grande que su aberración llegó una vez más ante el trono de Êlôhîym, quien descendió a ver lo que estaban haciendo los habitantes de Sodoma y Gomorra. Descendieron tres ángeles.
El Ángel de Yahuah se quedó dialogando con Abraham, porque sabía que Abraham era puro.
Por esa razón, no quiso ocultarle el decreto que había salido para la destrucción de Sodoma y Gomorra.
Abraham quiso interceder por los habitantes de Sodoma ante Yahuah y le pidió misericordia comenzando con cincuenta justos:
Berēšhīṯh (Génesis) – Chapter-18: Verse-23-24: Y se acercó Abrâhâm y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? Quizá hay cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por cincuenta justos que estén dentro de él?
Pero no había cincuenta personas justas en esas ciudades.
Entonces Abraham bajó de cincuenta a cuarenta, a treinta, a veinte y finalmente a diez.
Entre todos los habitantes de esas ciudades no había ni diez justos, porque no estaban habitadas por un remanente puro de Yahuah, sino por los remanentes malditos de los nefelinos.
Cuando Abraham ya no pudo reducir más el número, el Ángel de Yahuah se fue.
Pero los otros dos ángeles entraron en la ciudad al atardecer y se sentaron en la plaza.
Todo el mundo los vio llegar, pero nadie les dio albergue, excepto Lot, sobrino de Abraham, quien tenía el chip de los puros o hijos de Yahuah.
Berēšhīṯh (Génesis) – Capítulo 19: Verse-1: Y llegaron pues, dos ángeles a Sedôm a la caída de la tarde: y Lôṭ estaba sentado a la puerta de Sedôm. Y viéndolos Lôṭ, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo;
Lot les ofreció alojamiento; ellos no querían aceptarlo, pero él insistió, porque sabía lo peligroso que era que esos viajeros estuvieran abiertamente en la ciudad.
Lot no tenía idea de quiénes eran esos hombres, pero los descendientes de los nefelinos, que tenían parte de naturaleza angelical, se dieron cuenta de inmediato.
Ellos percibieron al instante que eran dos ángeles.
Lot no lo sabía, pero los habitantes de la ciudad —descendientes nefelinos— sí se dieron cuenta. Entonces fueron todos a la casa de Lot para buscar a esos hombres.
Ellos querían “conocerlos” —es decir, acostarse con ellos, tener relaciones, coito, sexo—, porque sabían quiénes eran.
Lot les ofreció a sus dos hijas vírgenes, pero ellos no estaban interesados en vírgenes ni en mujeres.
Ellos estaban interesados en repetir el gran pecado de sus padres: engendrar una nueva raza con los ángeles una vez más.
Por eso Yahuah apresuró la destrucción de esos habitantes. Y para que entiendas con claridad, la destrucción de los habitantes descendientes nefelinos, PERO a los humanos no descendientes de nefelinos, Yahuah los rescata.
Por siglos nos han enseñado que fue por causa de la homosexualidad, pero si la homosexualidad y el lesbianismo han existido y son pecados como los demás que abundan entre los descendientes malditos de los nefelinos, entonces debía haber algo más detrás de esas acciones.
Sí, lo había: recrear el gran pecado de sus padres, unirse con los ángeles para crear otra raza maldita. Pero esta vez, Yahuah no lo permitiría.
Esa fue la verdadera razón por la que Yahuah destruyó no solo a Sodoma y Gomorra, sino también a todas las ciudades vecinas.
Pero recordemos que solo cuatro personas fueron rescatadas o perdonadas de toda esa población, y no por amor a ellos, sino por amor a Abraham: Lot, su esposa y sus dos hijas.
Berēšhīṯh (Génesis) – Capítulo 19: Verse-29: Así fue que, cuando destruyó ĔLÔHÎYM las ciudades de la llanura, se acordó ĔLÔHÎYM de Abrâhâm, y envió fuera a Lôṭ de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lôṭ estaba.
Sin embargo, esas tres mujeres llevaban consigo las enseñanzas de los nefelinos, pues eran habitantes de Sodoma. Por eso la esposa de Lot, al mirar atrás, se convirtió en estatua de sal.
Yôbêl (Jubileos) – Capítulo 16: Versículo 5: En este mes Yahuah ejecutó sus juicios sobre Sedôm, Ămôrâh, Tsebôı̂ymy toda la región del Yardén. Los quemó con fuego y azufre y los destruyó hasta el día de hoy. He aquí, os he declarado todas sus obras: que son malvados y pecadores en extremo, que se contaminan, que cometen fornicación en su carne y que obran inmundicia en la tierra.
Esta descripción es la del pueblo de los nefelinos. Entendamos lo que realmente pasó Sodoma, Gomorra y todas las ciudades vecinas fueron destruidas por el pecado de los nefelinos.
8.2 Lot y sus hijas – los únicos sobrevivientes de Sodoma y Gomorra
(La descendencia de Amon y Moab, maldita desde su origen).
Las hijas de Lot, quienes habían vivido dentro de la sociedad de los nefelinos y aprendido sus enseñanzas, idearon un plan: embriagar a su padre Lot y acostarse con él para tener descendencia.
Al parecer, ellas no entendían que había más seres humanos en la tierra y temían quedar sin descendencia —según su razonamiento—.
Pero, ¿querían realmente tener descendencia porque servían a Yahuah?
¿O porque habían aprendido las malas prácticas de los nefelinos? (Pensamiento reflexivo).
La primera noche embriagaron a su padre Lot, y una de ellas se acostó con él. Repitieron el acto la segunda noche. Pero ¿qué embriaguez fue esa, en la que Lot aparentemente no se dio cuenta, según el relato de Berēšhīṯhh? (Pensamiento reflexivo).
Una de las hijas tuvo a Amón como hijo, y la otra a Moab. Estos fueron los hijos de esa unión aberrante entre las hijas y su padre.
Aparentemente, este sería el fin de la historia, pero no lo es.
La verdad de este relato ha sido ocultada, pero no hay verdad oculta que no salga a la luz.
El Libro de los Jubileos nos dice que Yahuah maldijo la descendencia de esa unión porque Lot se había acostado con sus hijas. Es obvio que Lot sabía lo que había hecho.
No debemos pretender ni pensar que Lot no se dio cuenta o que no recordó de lo ocurrido.
Por eso Yahuah lo maldijo y declaró el destino de Lot y de su descendencia para siempre:
Yôbêl (Jubileos) Capítulo 16: Versículo 8-9: Y él y sus hijas cometieron pecado sobre la tierra, como no se había cometido en la tierra desde los días de Adán hasta su tiempo; pues el hombre se acostó con sus hijas. Y he aquí, se ordenó y se grabó acerca de toda su descendencia, en las tablas de shamayim, que se los quitara y los desarraigara, y que se ejecutara sobre ellos un juicio como el juicio de Sedom, y que no quedara descendencia del hombre sobre la tierra en el día de la condenación.
A los hijos de esta unión —Amón (amonitas) y Moab (moabitas) — se les decretó que serían desarraigados completamente de la faz de la tierra, junto con todos sus descendientes. Ni uno solo quedará sobre la tierra de esta línea para el día del juicio final. Todos serán completamente exterminados.
Tsephanyâhû (Sofonías) – Capítulo 2: Verse-9: Por tanto, vivo yo, dice YAHUAH TSÂBÂ, ĔLÔHÎYM de Yâshârêl, que Môâb será como Sedôm, y los hijos de Ammôn como Ămôrâh; campo de ortigas, y mina de sal, y asolamiento perpetuo: el resto de mi pueblo los saqueará, y el resto de mi gente los heredará.
Moab es llamada Jordania hoy en día y Amón extendió sus fronteras al oeste hasta el río Jordán, al norte hasta Galaad y al sur hasta Hesbón, entre el desierto de Siria y el río Jordán, y entre los ríos Jabbok y Arnon, en la actual Jordania. En época persa el término «amonita» se había convertido en meramente geográfico y se aplicaba sobre todo a las tribus árabes que se habían asentado en el territorio del antiguo reino de Amón. Milcom (quizás una variación de Moloch) la deidad principal, mientras que El, Baal y la deidad lunar eran también otras deidades destacadas.
8.3 El Legado de los Vigilantes
(Los secretos transmitidos por los caídos que aún gobiernan la humanidad)
8.3.1 Enseñanzas de los ángeles Vigilantes
(Los misterios revelados que corrompieron la tierra).
Siempre se ha dicho que el detrimento de la humanidad provino de las enseñanzas prohibidas que los ángeles Vigilantes impartieron a sus mujeres, y ellas a sus hijos, diseminándose así por la sociedad.
Para entender mejor las ramificaciones de estas enseñanzas, recordemos lo que dice:
Chănôk (Enoc) – Capítulo 10: Versículo 7: … para que todos los hijos de los hombres no se pierdan debido al misterio que los Vigilantes descubrieron y enseñaron a sus hijos.
Este misterio, que tanto fascina a la humanidad, es la causa de su destrucción.
Pero es natural que fascine a los descendientes de los nefelinos, porque son sus propias enseñanzas; mientras que, para los hijos de Yahuah, no son más que doctrinas demoníacas.
Chănôk (Enoc) – Capítulo 16: Versículo 3: Ustedes han estado en shamayim, pero aún no se les habían revelado todos los misterios, y conocían algunos sin valor, y con la dureza de sus corazones los han dado a conocer a las mujeres, y mediante estos misterios, mujeres y hombres han multiplicado el mal en la tierra.
Los Vigilantes que descendieron sobre la tierra revelaron a los humanos lo que era secreto y los indujeron a pecar.
A esto se añade la gran falta de Qeynan, quien transmitió las enseñanzas de los Vigilantes a la humanidad, convirtiéndose en el padre del ocultismo.
Sabiendo que Babel es la cuna de los descendientes de los nefelinos, se entiende que todas las enseñanzas ocultas, prohibidas y demoníacas provienen de ellos. Pero ¿Cuáles son esas enseñanzas?
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