Constantino y el Concilio de Nicea: el origen del cristianismo imperial
En el Capítulo VI de YAHUAH: Guía de Restauración, se revela uno de los episodios más determinantes de la historia religiosa: el papel de Constantino y el Concilio de Nicea en la formación del cristianismo imperial. Este capítulo expone cómo, sin la participación de israelitas ni custodios de la Palabra, se creó un sistema religioso diseñado para unificar el imperio romano bajo un dios político. El estudio analiza la selección de deidades paganas, la imposición del título Cristo, la introducción del nombre Jesús y la creación de un falso mesías que sustituyó al verdadero YAHUSHA. También se documentan las consecuencias históricas de esta decisión: persecuciones, cruzadas, inquisición y el alejamiento masivo de la fe bíblica original. Este capítulo invita al lector a examinar la historia sin filtros, a discernir entre tradición y verdad, y a decidir conscientemente a quién clama y a quién adora.
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Constantino y el Concejo de Nicea
Alrededor del 325 AD, el concilio de Nicea se reunió y se llevó a cabo la primera reunión ecuménica; había líderes de todas las sectas y religiones más importantes de ese entonces. El emperador Constantino unió todos estos grupos con el fin de crear unión y definir el nuevo dios que regiría no solo su imperio, sino que todas las religiones e imperios del mundo. Constantino reunió 1,780 líderes y de esos eligió 144 voceros. Dividió el resto en grupos de 12 y a un buen número de ellos los designó como escribas y traductores.
Sin embargo, gracias a su apariencia de israelitas, algunos fueron rechazados y se les prohibió el acceso al concejo. Como consecuencia, no había ni un solo israelita, y mucho menos levita, presente en esa reunión. Es decir, no había ningún guardián de la palabra de YAHUAH presente. Estos líderes religiosos debían decidir cuál sería el único dios a quien adorarían y el cual sería la deidad del imperio romano o de Constantino. Los nombres de más de 50 dioses fueron elegidos para seleccionar el único dios del imperio de Constantino. No obstante, los líderes religiosos y ecuménicos no lograban llegar a ningún acuerdo porque todos tenían sus propios intereses personales. Este es un listado de los principales dioses que estaban concursando para convertirse en el único dios del imperio de Constantino.
Jove[1] (Zeus), Júpiter (versión romana de Zeus), Salenus, Baal, Thor, Gade, Apollo, Juno, Aries, Taurus, Minerva, Rhets, Mithra, Theo, Fragapatti, Atys, Durga, Indra, Neptune, Vulcan, Kriste (antiguo dios germánico o krishna dios hinduista), Agni, Croesus, Pelides, Huit, Hermes, Thulis, Thammus, Eguptus, Iao, Aph, Saturno, Gitchens, Minos, Máximo, Hecla, y Phernes.[2]
Luego, crearon tómbolas para reducir el número de los dioses y así llegar al que necesitaban. El número de dioses se fue reduciendo hasta llegar a 21 dioses candidatos para la posición.
El dios del imperio de Constantino
Un año y 5 meses después aún no habían decidido cuál sería el dios del imperio; pero sí habían logrado reducir la lista de los dioses a 5:
Jove (Zeus griego o Júpiter romano)
Kriste (antiguo dios germánico o Krishna, dios hinduista)
Mars (Marte, dios de la guerra, dios itálico)
Crite (Caesar o Crite de los caldeos, dios antiguo)
Siva (Shiva, dios hinduista).
El nuevo imperio tenía la necesidad imperativa de crear su propio dios, ya que ellos no aceptaban ni adoraban al ELOHIYM (Dios) de los israelitas; es por eso que no dejaron que ni un solo israelita participara en su consejo. Al final lograron decidir por señales y el dios ganador fue Kriste (antiguo dios germánico o Krishna dios hinduista) a quien declararon como el dios de todas las naciones y la tierra. Asimismo, estuvieron de acuerdo en rechazar cualquier otro dios que no fuera Krishna o, mejor pronunciado en latín dado que era el idioma dominante, Cristo.
Esta decisión repercutiría por todos los siglos venideros. Desataría las nueve cruzadas (supuestas guerras santas) y otras cruzadas en diferentes territorios y la inquisición o santa inquisición en contra de la supuesta herejía que era castigada con la pena de muerte (según Roma o la iglesia católica en ese entonces).
Mateo 24: 22 Si aquellos días no fueran acortados, nadie sería salvo, pero serán acortados por causa de los escogidos. 23 Así que, si alguien les dice: “Miren, aquí está el Mesías (YAHUSHA)”, o “Miren, allí está”, no lo crean. 24 Porque surgirán falsos mesías y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que, de ser posible, engañarán incluso a los elegidos.
Esto fue exactamente lo que crearon: un falso mesías con el propósito de alejar a la humanidad del verdadero Mesías (YAHUSHA). El engaño es tal que aún los elegidos podrían ser engañados, justo como lo dice Mateo.
Recuerden que entre los presentes en ese consejo estaban los fariseos o asquenazis[3], quienes siempre han sido el enemigo público número uno de YAHUAH y de sus enseñanzas. Es tanto así que fueron la fuerza precursora en la crucifixión de YAHUSHA, los mismos que YAHUSHA llamó “sepulcros blanqueados”.
Mateo 23: 27 ¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que son como sepulcros blanqueados. Por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre. 28 Así también ustedes, por fuera dan la impresión de ser justos, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad.
Representante humano del dios del imperio de Constantino
Sin embargo, aún no habían terminado. Todavía necesitaban elegir quién sería el representante del dios creado del imperio de Constantino en la tierra, es decir, su representante mortal, humano.
Estos fueron los principales nombres de los hombres que se nombraron para la posición de representante mortal del nuevo dios del imperio que los fariseos, escribas y líderes ecuménicos propusieron como su representante en la tierra.
Zarathustra, Thothma, Abraham, Brahma, Atys, Thammus, Joshu, Sakaya, Habron, Bali, Crite, Chrisna, Thulis, Wittoba and Speio. Además de una lista de cuarenta y seis nombres.
Durante doce meses discutieron sin lograr llegar a un acuerdo sobre quién sería el representante mortal. De modo que el emperador Constantino concluyó que los dioses no los dejarían elegir a otro hombre y en ese momento acordaron en el nombre de Iesu (Iesus, jesus) o hesus[4] (esus) dios galo-celta mejor conocido como señor. Crearon así una combinación de adoración: Ie significa salve y su versión de zeus; o salve hesus, de tal forma que crearon el representante moral alabando al dios de la mitología y usando la versión latina o combinación del nombre “Jesús”. Decidieron entonces cambiar y actualizar todos los libros y textos con el nuevo nombre. Pueden leer esta información en el libro oculto de Eskra[5]. Por otro lado, decidieron también cambiar todos los nombres con I y establecer la J como parte del alfabeto. Algunos nombres son:
Iesus (jesus), Iupiter (jupiter) Iune (juno – junio).
De modo que el nuevo dios del imperio había sido creado:
Iesus Kriste Hesus Krishna
Iesus Cristo Jesus Cristo
Juan 5:43 Yo (YAHUSHA) he venido en nombre de mi Padre (YAHUAH), y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ese recibiréis. Estas son palabras textuales de nuestro Salvador YAHUSHA en donde nos dice la cruda verdad: a quien el mundo recibió y aceptó es al salvador creado por los hombres y no al verdadero YAHUSHA.
En conclusión, Constantino y el concejo de Nicea crearon el dios que ellos querían para el imperio romano y el dios que las siguientes generaciones adorarían, el mismo dios que a todos nosotros nos enseñaron a adorar desde pequeños. Ellos decidieron cambiar la verdad y disfrazarla para sus propios beneficios personales y del imperio. Como consecuencia, todas las generaciones desde ese entonces hasta el día de hoy siguen bajo el hechizo de Constantino y sus dirigentes.
Es decir que cuándo cantamos, oramos, alabamos y usamos los títulos dados por el decreto y enseñanza del emperador Constantino; estamos dándoles nuestras oraciones y alabanzas a los dioses pagamos pensando que es a nuestro Creador.
Muchos dicen, YAHUAH conoce mi corazón y eso es lo que importa. Si claro que YAHUAH conoce el corazón de cada uno y en su gran misericordia todavía nos da, pero nosotros no es a YAHUAH que le pedimos y es por eso que no recibimos todo lo que pedimos.
Recuerden el ejemplo que les dije; si alguien te llama por otro nombre ¿respondes? Y ¿si te piden llamándote por otro nombre tú les da? Seamos realistas y sinceros y dejémonos de tantas excusas que solo llevan a la perdición.
Al final del día, ¿a quién clamas tú? O clamas al verdadero Creador YAHUAH ELOHIYM o clamas a las deidades o nombres creados por el hombre. No olvides, es tu decisión y solo tú eres responsable de tus acciones. Nadie dará cuenta ni excusas por ti. Esto es solo del que cree en YAHUSHA.

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